Cómo detectar qué empleados necesitan realmente formación en inglés
Cuando una empresa decide invertir en formación en idiomas, una de las primeras preguntas que debería hacerse es:
¿Quién necesita realmente formación en inglés?
La respuesta puede parecer sencilla: los empleados que tienen un nivel más bajo.
Pero no siempre es así.
Un profesional con un B1 que apenas utiliza inglés puede tener una necesidad mucho menor que otro con un B2 que participa semanalmente en reuniones internacionales, negocia con proveedores extranjeros o debe realizar presentaciones ante clientes.
Por eso, antes de poner en marcha un programa de formación, es importante analizar no solo qué nivel tiene cada empleado, sino qué necesita hacer realmente en inglés dentro de su puesto de trabajo.
El nivel de inglés es solo el punto de partida
Las pruebas de nivel son una herramienta fundamental para conocer las competencias lingüísticas de los empleados.
Permiten evaluar aspectos como:
- Comprensión oral
- Comprensión escrita
- Gramática y vocabulario
- Expresión oral
- Expresión escrita
Sin embargo, obtener un B1, B2 o C1 no explica por sí solo cómo se desenvuelve una persona en situaciones profesionales reales.
Dos empleados con un nivel B2 pueden tener necesidades completamente diferentes.
Uno puede sentirse cómodo leyendo documentación técnica, pero bloquearse en una videollamada.
Otro puede hablar con fluidez, pero tener dificultades para redactar emails profesionales.
Por eso, nivel y necesidad formativa no son exactamente lo mismo.
Empieza analizando el puesto de trabajo
Antes de decidir quién debería recibir formación, RRHH puede plantearse una pregunta muy práctica:
¿En qué situaciones necesita utilizar inglés este empleado?
Por ejemplo:
- ¿Participa en reuniones internacionales?
- ¿Habla con clientes extranjeros?
- ¿Negocia con proveedores?
- ¿Realiza presentaciones?
- ¿Gestiona llamadas o videoconferencias?
- ¿Escribe emails habitualmente?
- ¿Consulta documentación técnica?
- ¿Trabaja con equipos ubicados en otros países?
Este análisis permite detectar dónde existe una necesidad real.
El objetivo no debería ser simplemente “mejorar el inglés de la plantilla”, sino mejorar la capacidad de los empleados para realizar determinadas tareas profesionales en inglés.
Detecta dónde aparecen los bloqueos
Una de las mejores fuentes de información son los propios empleados.
Preguntarles en qué situaciones se sienten menos seguros puede revelar necesidades que una prueba de nivel difícilmente detectará.
Algunos profesionales pueden decir:
“Entiendo las reuniones, pero me cuesta participar.”
“Necesito demasiado tiempo para escribir un email.”
“Cuando un cliente me llama sin avisar, me bloqueo.”
“Puedo explicar nuestro producto, pero negociar me resulta complicado.”
“Me cuesta entender determinados acentos.”
Estas respuestas son extremadamente valiosas para diseñar una formación útil.
Porque ya no estamos hablando simplemente de inglés.
Estamos hablando de situaciones concretas que afectan al desempeño profesional.
Observa qué departamentos utilizan más el inglés
No todos los departamentos suelen tener las mismas necesidades.
En una empresa internacional, algunas áreas pueden estar especialmente expuestas al idioma.
Comercial y ventas
Reuniones, negociación, presentaciones, ferias internacionales o seguimiento de clientes.
Compras
Contacto con proveedores, negociación de condiciones, incidencias y documentación.
Exportación
Comunicación constante con clientes, distribuidores y partners internacionales.
Dirección y management
Reuniones estratégicas, presentaciones, liderazgo de equipos internacionales y toma de decisiones.
Atención al cliente
Resolución de consultas e incidencias en tiempo real.
Ingeniería, producción o calidad
Documentación técnica, coordinación de proyectos, auditorías y contacto con equipos internacionales.
Analizar esta exposición permite priorizar mejor los recursos disponibles para formación.
No olvides a quienes tendrán que utilizar inglés próximamente
La necesidad no siempre existe hoy.
También puede aparecer como consecuencia del crecimiento de la empresa.
Por ejemplo, si la organización está:
- Entrando en nuevos mercados
- Incorporando clientes internacionales
- Abriendo una filial
- Participando en proyectos europeos
- Internacionalizando determinados departamentos
- Promocionando empleados a posiciones con mayor responsabilidad
puede ser conveniente anticiparse.
Esperar a que un profesional tenga que dirigir su primera reunión internacional para empezar a trabajar su inglés probablemente llegue demasiado tarde.
La formación también puede funcionar como una herramienta de preparación para nuevas responsabilidades.
Identifica el impacto que tiene la falta de seguridad
No siempre existe una carencia lingüística evidente.
A veces el empleado tiene nivel suficiente, pero no confianza.
Esto puede provocar que:
- Participe menos en reuniones
- Evite llamadas y prefiera el email
- Delegue determinadas conversaciones
- Utilice mensajes excesivamente simples
- Necesite demasiado tiempo para preparar intervenciones
- Evite realizar presentaciones
Estas situaciones pueden pasar desapercibidas porque el empleado técnicamente “sabe inglés”.
Pero existe una diferencia importante entre tener conocimientos del idioma y sentirse capaz de utilizarlo profesionalmente.
Y esa diferencia puede afectar a la productividad y a las oportunidades de negocio.
Pregunta también a los responsables de equipo
Los managers pueden aportar una perspectiva muy útil.
Son quienes observan diariamente cómo trabaja cada persona y pueden detectar situaciones como:
- Dificultades en reuniones
- Dependencia de otros compañeros
- Problemas al comunicarse con determinados clientes
- Errores frecuentes en emails
- Falta de participación en proyectos internacionales
Combinar la percepción del empleado con la del responsable permite obtener una visión mucho más completa.
No formes a todos de la misma manera
Una vez detectadas las necesidades, aparece otro error habitual: crear un único programa para todos.
Si los participantes tienen diferentes niveles, responsabilidades y objetivos, la formación difícilmente será igual de relevante para todos.
Un equipo comercial puede necesitar trabajar negociación y presentaciones.
Un departamento técnico, vocabulario específico y reuniones de proyecto.
Un equipo de atención al cliente, llamadas y gestión de incidencias.
Y determinados managers pueden necesitar desarrollar también habilidades como diplomacia, liderazgo o comunicación intercultural.
La formación gana valor cuando se aproxima al máximo a las situaciones que los participantes viven realmente en su trabajo.
Una buena detección de necesidades mejora también la inversión
Formar a más personas no significa necesariamente obtener mejores resultados.
Una estrategia más eficaz consiste en identificar:
quién necesita formación, para qué la necesita y qué debería ser capaz de hacer después de recibirla.
Esto permite a RRHH establecer objetivos mucho más claros.
Por ejemplo, en lugar de:
“Mejorar el nivel de inglés del departamento comercial.”
podemos plantear:
“Conseguir que el equipo comercial pueda realizar presentaciones de producto y gestionar reuniones con clientes internacionales con mayor autonomía.”
El segundo objetivo es mucho más fácil de trasladar a una formación práctica y también de evaluar posteriormente.
De la prueba de nivel al plan de formación
Una buena estrategia de formación en idiomas debería combinar diferentes elementos:
Nivel actual + necesidades del puesto + frecuencia de uso + situaciones reales + objetivos futuros.
Solo entonces podremos determinar qué empleados deberían recibir formación y qué tipo de programa necesita cada uno.
Porque el objetivo de una empresa no debería ser conseguir que todos sus empleados tengan el mismo nivel de inglés.
Debería ser conseguir que cada profesional tenga las competencias lingüísticas necesarias para desempeñar correctamente su trabajo.
Formación en idiomas adaptada a las necesidades reales de cada empresa
En SALT Idiomes diseñamos formación de idiomas a medida para empresas partiendo precisamente de las necesidades de sus equipos.
Analizamos niveles, objetivos y situaciones profesionales para adaptar los contenidos al contexto real de los participantes: reuniones, emails, presentaciones, llamadas, negociación, comunicación técnica o trabajo con equipos internacionales.
La formación puede realizarse presencialmente u online, con seguimiento de asistencia e informes de evolución para RRHH y posibilidad de gestionar la formación a través de FUNDAE.
Porque antes de decidir qué curso necesita una empresa, hay una pregunta todavía más importante:
¿Qué necesita ser capaz de hacer cada empleado en otro idioma que hoy todavía le resulta difícil?
Ahí debería empezar cualquier plan de formación.
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Profesor de inglés con más de 12 años de experiencia, diplomado en Magisterio de Lengua Extranjera (inglés). Ha trabajado con alumnos de distintos perfiles en ámbitos educativos y profesionales. Interesado en métodos de enseñanza prácticos, eficaces y adaptados. Amante de la música, las series y los viajes. Creador de contenido en TikTok de Salt Idiomes con consejos y curiosidades sobre idiomas.
