Estudiar un idioma: dentro o  fuera de la Jornada Laboral, es una duda que esperamos poder resolverte en este artículo.

El dominio de un idioma extranjero no solo es un activo valioso en el mercado laboral actual, sino que también puede enriquecer la vida personal y profesional de quien lo posee. Sin embargo, la manera en que uno aborda el aprendizaje de un nuevo idioma puede variar significativamente según si se realiza dentro o fuera de la jornada laboral.
Una de las primeras decisiones que debe tomar una empresa a la hora de implementar los diferentes cursos de idiomas es el horario de los mismos. No solo eso, también si los cursos serán dentro o fuera de la jornada laboral de los asistentes. Con un elemento muy importante a tener en cuenta: qué tanto por ciento del tiempo de la formación lo pondrá la empresa (formando a sus trabajadores durante su jornada laboral) y qué tanto los asistentes (recibiendo clases fuera del horario laboral o recuperándolo posteriormente).
Es importante tener en cuenta que FUNDAE, el organismo a través del cual gestionamos el sistema de bonificaciones estatal, marca unos baremos relativos a esto mismo, a la cofinanciación por parte de las empresas. Pueden cofinanciar ya sea formando a sus trabajadores dentro de la jornada laboral o cofinanciando económicamente parte de la formación.
El porcentaje de cofinanciación privada establecido por FUNDAE varía en función de la plantilla media de trabajadores del año anterior:

Hasta 5 trabajadores: 0%
De 6 a 9 trabajadores: 5%
De 10 a 49 trabajadores: 10%
De 50 a 249 trabajadores: 20%
Más de 250 trabajadores: 40%

Consulta en este artículo el «sistema de bonificación den 8 pasos«.

En este artículo, pondremos el foco en la parte más pedagógica y exploraremos las diferencias entre estudiar un idioma en estos dos contextos y cómo cada uno puede influir en el proceso de aprendizaje.

Dentro de la Jornada Laboral:
Estudiar un idioma dentro de la jornada laboral puede tener sus ventajas y desventajas. Una de las principales ventajas es que puede integrarse fácilmente en la rutina diaria sin necesidad de dedicar tiempo adicional fuera del trabajo. Algunas empresas ofrecen programas de capacitación en idiomas como parte de su desarrollo profesional, lo que permite a los empleados mejorar sus habilidades lingüísticas sin comprometer su tiempo libre.
Además, estudiar un idioma dentro del entorno laboral puede proporcionar oportunidades únicas para practicar el idioma en situaciones relevantes para el trabajo. Por ejemplo, los empleados pueden tener la oportunidad de comunicarse con colegas de otras oficinas internacionales o con clientes extranjeros, lo que les permite aplicar inmediatamente lo que están aprendiendo en un contexto práctico y relevante.
Sin embargo, estudiar un idioma dentro de la jornada laboral también puede tener limitaciones. Por ejemplo, el tiempo dedicado al aprendizaje puede estar restringido por las demandas del trabajo, lo que podría limitar la profundidad o la frecuencia del estudio. Además, algunos empleados pueden sentirse presionados o estresados por la expectativa de mejorar sus habilidades lingüísticas en un período de tiempo específico, lo que podría afectar negativamente su motivación y rendimiento.

Si estás valorando hacerlo dentro de la jordana labora, te dejamos este artículo que te pude interesar: «6 consejos para mejorar tu inglés dentro de tu entorno laboral«.

Fuera de la Jornada Laboral:
Por otro lado, estudiar un idioma fuera de la jornada laboral ofrece una mayor flexibilidad en términos de horario y enfoque. Los estudiantes pueden elegir cuándo y dónde quieren estudiar, lo que les permite adaptar su plan de estudios a sus necesidades y preferencias personales. Esta flexibilidad puede ser especialmente beneficiosa para aquellos con horarios laborales impredecibles o demandantes.
Además, estudiar un idioma fuera de la jornada laboral puede permitir a los estudiantes tomar un enfoque más relajado y autodirigido hacia el aprendizaje. Pueden explorar una variedad de recursos y métodos de estudio que se adapten a su estilo de aprendizaje individual, como aplicaciones móviles, clases en línea, tutoriales en video o intercambios de idiomas con hablantes nativos. Esta libertad para experimentar con diferentes enfoques de aprendizaje puede ayudar a mantener alta la motivación y el compromiso a largo plazo.
Sin embargo, estudiar un idioma fuera de la jornada laboral también puede presentar desafíos. Por ejemplo, puede ser difícil encontrar el tiempo y la energía necesarios después de un día de trabajo agotador para dedicarse al estudio del idioma de manera consistente. Además, la falta de interacción regular con hablantes nativos o compañeros de estudio puede limitar las oportunidades de práctica y retroalimentación, lo que podría ralentizar el progreso del aprendizaje. Y si además llevas muchos años sin estudiar, por ejemplo inglés, es posible que no sepas ni por donde empezar. En este artículo de decimos por donde empezar.

Conclusiones:
En última instancia, tanto estudiar un idioma dentro como fuera de la jornada laboral tiene sus ventajas y desventajas. La elección entre estos enfoques dependerá en gran medida de las circunstancias individuales de cada persona, incluidas sus responsabilidades laborales, preferencias personales y estilo de aprendizaje. Lo más importante es encontrar un equilibrio que permita un progreso constante en el aprendizaje del idioma sin comprometer otros aspectos importantes de la vida personal y profesional. Independientemente del enfoque elegido, el dominio de un idioma extranjero sigue siendo una habilidad invaluable que puede abrir nuevas oportunidades y enriquecer la vida en diversos aspectos.